Sobre Farewell en re menor

Por: Déborah García Morales

Si miramos el oficio de escribir no sólo como un oficio sino como un estilo lúdico de vida, podríamos decir que hay escritores que juegan a inventarse realidades extrañas, que en muy poco les recuerden a la vida cotidiana por considerarla trivial y monótona, en tanto otros afirman “yo sólo cuento lo que vivo, lo que observo”.

El libro y el autor que les presento hoy parecen preferir una tercera modalidad en este juego, y es que Yordis Monteserin, en los cinco cuentos que conforman su Farewell en re menor no elije personajes o situaciones extraordinarios; prefiere tomar los escenarios más comunes y jugar con ellos imaginando posibilidades inusuales, raras, a partir de lo conocido.
Así, un cuadro costumbrista de la rutina y el deterioro de la vida conyugal puede transfigurarse en una paranoia tragicómica, o bien en una enfermiza obsesión que persiste más allá de la muerte. Del ruinoso cuadro que ofrece una familia deshecha por la muerte de la esposa y la anomalía del hijo aun puede surgir un caso policial de asesinatos múltiples, e incluso una poética de la muerte liberadora, todo ello sin grandilocuencias ni espectacularidad. Y aun Yordis nos muestra que bien puede sentarse en un patio cualquiera de un pueblito cualquiera de esos donde nada ocurre y, conversando con uno de esos viejos solitarios y cascarrabias, transformar sutilmente el escenario de modo que ya no será un pueblucho anodino, sino una “tierra maldita, un pueblo con voluntad propia y deseos de hacer daño, que destruye a la gente”, y mientras descubrimos que el anciano no sólo habla con sus plantas sino que algo tuvo que ver con la muerte de su hija y su esposa, los tonos del telón de fondo vuelven a variar ligeramente para hacernos dudar de quién está en lo cierto.

Con esta, su ópera prima, Yordis Monteserin obtuvo el Premio Sed de Belleza 2007 y mostró sus primeras cartas en este juego al que —por algún motivo será— ya muchos han decidido consagrar sus horas de sueño y de vigilia. Como es un juego de reglas flexibles, bien puede ocurrir que en la próxima partida elija nuevas fichas, o no, y quienes hoy lleven su libro podrán entonces confirmar la opinión “me gusta como escribe este muchacho”, pero por ahora tengo para ofrecerles y recomendarles este libro real y disfrutable, porque como dice uno de los peculiares narradores de Farewell… “Esto es lo único cierto, lo único de veras seguro. Porque en definitiva nadie puede prever lo que ocurrirá en la próxima hora.”

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